TV en palabras

Mural de calle Argomedo: Cuando un trozo de historia se impone al olvido

19/06/2017  

Por: Loreto Muñoz Fermandois

En el año 1970, en plena candidatura de Salvador Allende, Playa Ancha vio nacer en uno de sus muros la expresión política y cultural de la Unidad Popular, UP, cuyos ideales aún prevalecen en la memoria de un país con testimonios e historias de un Chile diferente. El mural de calle Argomedo carga consigo el relato de un proceso que trascendió en el tiempo, resistiéndose al olvido, al silencio y a las transformaciones sociales y culturales que se han manifestado sobre este lienzo de concreto de modos disímiles: primeramente, fue tapado en varias ocasiones por el aparataje de control y censura de la dictadura, para luego ser escrito y reescrito por los grafitis que se han emplazado sobre él, borrando parte importante de su legado.

Este panorama animó la inquietud de Severine Neveu, restauradora de arte, y del equipo del Canal Universitario de Televisión Pública, UPLA TV, quienes desde distintas plataformas y soportes han problematizado sobre el sentido social y la historia de esta obra, emplazada en un tradicional barrio de Playa Ancha.

El relato humano acerca de la creación del mural cobra vida a través de las palabras de los pobladores Gerardo Hidalgo, quien ayudó a pintar el mural, y Judith Mauri, que presenció el proceso desde sus inicios. Es ella quien explicó que la propaganda creada por los partidarios de la UP, se hizo una noche, en un entorno lleno de alegría, música y comunidad; la gente del barrio participó activamente en el desarrollo del mural, cuyo lema enunciaba claramente: “Mujer únete a lo que vencerán”, acompañado de una mujer y un hombre guiando a su familia. Terminado el proceso,  el mural pasó a formar parte de la identidad del barrio y de sus habitantes, como un poblador o pobladora más que vislumbran un futuro mejor.

El tiempo transcurrió hasta sorprenderse con la dictadura, en el año 1973, periodo en donde el mural fue tapado dos veces por marinos. A pesar de los uniformados, la pintura se escurrió con los meses; las lluvias parecían limpiar y hacer revivir esa propaganda de la UP.  Un desaparecido que tenía la posibilidad de volver del olvido. Sin embargo, ya pasado los años del régimen militar, el mural sufrió otro cambio, esta vez desde el grafiti, que se impuso por la mano juvenil. Judith, al respecto, salió en defensa del patrimonio cultural diciendo a los jóvenes: “¡No es posible que borren la historia!”. Su acto pareció tener efecto, pues los grafiteros dejaron intacta una parte de la obra original.

Esta mujer, que hoy se llena de melancolía por la remembranza del mural, nos cuenta que el barrio ha vivido diferentes momentos desde su emplazamiento: un periodo de alegría y festejo por los ideales de un Chile más fraternal e igualitario; luego, miedo por los tiempos dictatoriales y su terror; y, actualmente, una sensación de nostalgia al verlo deteriorarse frente al paso de los años y la mano juvenil grafitera.

A pesar de esto, en su memoria aún vive el eco de la promesa interrumpida de un país mejor.