Avenida Playa Ancha,Miradas públicas

Capítulo 31

1/12/2017  

En este nuevo capítulo de Avenida Playa Ancha, se pone en valor la educación como base de la conservación de la memoria histórica para la construcción de nuevas experiencias comunitarias, donde la academia es una plataforma para avanzar hacia nuevas formas de conocimiento, a través de las siguientes historias:

El libro “Amor Subversivo, epistolario testimonial: 1973 – 2017”, de la periodista y escritora Myriam  Carmen Pinto, fue presentado en el Aula Félix Morales Pettorino de la UPLA. La obra reúne cerca de 80 cartas escritas por las víctimas de la dictadura a sus familias, parejas, compañeros y compañeras que fueron rescatadas por la periodista quien las publicó en un acto de justicia, intentando conservar lo que la dictadura nos ha obligado a borrar. Concebir la educación como un derecho social, un agente movilizador y una vía para una convivencia más democrática es lo que plantea el Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (PACE), todo esto con el objetivo de preparar y acompañar a jóvenes con talento que provienen de sectores vulnerados en sus derechos, garantizando cupos adicionales a la oferta académica regular (PSU) y facilitando su permanencia en la institución mediante acciones de preparación y acompañamiento. La posibilidad de quebrar la rutina del tiempo y el espacio cotidiano, constituye uno de los atributos fundacionales de la performance como expresión artística única e irrepetible. Boris Nieslony, uno de los artistas performáticos alemanes más importantes de los últimos 40 años, estuvo en la Facultad de Arte para compartir su experiencia con estudiantes universitarios y con la académica, grabadora, artista visual y poeta chilena, Nancy Gewöld Mayanz, en el marco del Festival Internacional de Arte de Performance “Connection > Europa II”, realizado en Valparaíso. La creación del Centro de Rocas de Santo Domingo tuvo su origen en 1971 durante el gobierno de Salvador Allende, construyó 16 balnearios populares implementados con cabañas familiares paras las y los trabajadores sindicalizados, además de ser un espacio para la realización de seminarios y encuentros de las organizaciones civiles. En 1973, luego del golpe militar las cabañas se trasformaron en campo de prisioneros y tortura de la DINA.