TV en palabras

La enrededadera de la memoria comienza a florecer

4/12/2017  

Fuente: Guillermo Correa Camiroaga

Continuando con las actividades de la Ruta de la Memoria, el día sábado 25 de noviembre se realizó la instalación del segundo Memorial, esta vez en Colliguay, una localidad rural y montañosa cercana a la ciudad de Quilpué. En idioma mapudungün Colliguay quiere decir “espina roja”, un significado altamente significativo en este caso, ya que allí funcionó el Campo de Prisioneros Políticos denominado “Isla Riesco”, entre fines del año 73 y los primeros mese del año 74, a cargo del Servicio de Inteligencia Naval (SIN), transformándose en una verdadera “espina de sangre” en estos parajes montañosos.

Pese a lo apartado del lugar, acudieron a esta ceremonia alrededor de treinta personas, ex presos políticos, integrantes de diversas organizaciones y colectivos de Derechos Humanos, como asimismo representantes de la Universidad de Playa Ancha, y del Consejo de la Cultura y de las Artes.

La imagen-símbolo que se instala en cada Sitio de Memoria es una enredadera, que fue sembrada el lunes 30 de octubre pasado en el Liceo N°2 de Niñas de Valparaíso, uno de los primeros centros de detención y tortura de dicha ciudad, constituyéndose este recinto educacional en el Primer Memorial de la Ruta de la Memoria de la región de Valparaíso.

Con esta segunda actividad, que dice relación con el Campo de Concentración de Isla Riesco, la enredadera comienza a entregar sus primeros brotes.

El lugar en donde se instaló el Memorial de Colliguay, se encuentra ubicado a casi a 7 kilómetros de distancia de donde funcionó el Campo de Concentración Isla Riesco, ya que no se puede acceder a dicho sitio, pues está al interior de un fundo de propiedad privada. En todo caso se eligió una intersección del camino con muy buena visibilidad, lo que permite que su presencia sea observada fácilmente por quienes transitan por el lugar.

La ceremonia fue conducida por Carolina Arce, en representación del Consejo de la Cultura y de las Artes, quien, en la introducción de esta ceremonia, manifestó:

“Estamos compartiendo acá en Colliguay la inauguración del segundo memorial de la Ruta de la Memoria de Valparaíso. Agradecemos la presencia de la Asociación de Ex Presos de Isla Dawson en Magallanes, la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, la Agrupación de ex Presos Políticos de la Región de Valparaíso, la Agrupación de Ex Presas Políticas de la V Región, el Colectivo Buen Pastor, Comisión de Derechos Humanos de Valparaíso, Colectivo de Ex Presos Políticos, Comisión de Derechos Humanos de Quilpué, Universidad de Playa Ancha, Parque Cultural ex cárcel de Valparaíso, Consejo Regional de la Cultura y las Artes, Revista Ortiga.

La Mesa de Cultura, Memoria y Derechos Humanos de la región de Valparaíso busca el fortalecimiento de la Memoria, mediante la conmemoración, difusión y respeto de los Derechos Humanos fundamentales. En este contexto se creó un concurso público regional, en donde convergen arte, memoria y derechos humanos, denominado “La Ruta de la Memoria de la región de Valparaíso”. Los objetivos son facilitar la habilitación de hitos, como este, en el territorio regional; promover una acción de reparación simbólica y social a las personas y comunidades afectadas en la violación de sus derechos humanos; y contribuir a los procesos de reflexión y formación sobre el “Nunca Más” en la región. Esta Mesa invitó a concursar, hace varios meses ya, en la creación de una obra de arte que se transformara en el símbolo representativo de la Ruta de la Memoria de la región de Valparaíso.

 

Este símbolo contiene, en su propuesta creativa, las ideas de verdad y justicia, en el contexto de la violación de derechos humanos de la dictadura cívico-militar del período 1973-1990. El ganador de este concurso fue Renato Leandro Silva, quien nos acompaña también, Artista Visual, porteño, Profesor de Arte de Enseñanza Media y Profesor de la Facultad de Arte de la UPLA. La primera Placa Memorial fue instalada en el Liceo Matilde Brandau, donde inauguramos esta ruta, el Liceo N° 2 de Niñas de Valparaíso, y hoy estamos aquí para inaugurar el segundo Memorial, Isla Riesco acá en Colliguay. Todo ha sido financiado con recursos del Consejo de la Cultura, en conjunto con aportes de la Universidad de Playa Ancha, el Parque Cultura de Valparaíso y todas las agrupaciones ya mencionadas.”

Después de esta introducción con la que Carolina Arce, a nombre del Consejo de la Cultura, dio formalmente por iniciado este  acto, ofreció la palabra al compañero Armando Figueroa, integrante de la Asociación de ex Presos políticos de Isla Dawson.

En parte de su intervención, el compañero Figueroa expresó:

“Esta es una feliz coincidencia. No es algo que nosotros hayamos planificado, pero parece que el subconsciente de todos aquellos que son sobrevivientes de esta fatal dictadura, tenemos otras redes para comunicarnos. Esta invitación llegó a la Comisión de Derechos Humanos de Quilpué y decidimos de inmediato asistir acá a esta ceremonia(…) Nosotros, los Ex Prisioneros de Dawson teníamos planificado precisamente para este día en Colliguay, en el espacio llamado Las Pataguas, un encuentro de dos días(…) Hacer lo que ustedes hicieron es tremendamente difícil y la idea de la Ruta de la Memoria es algo muy interesante y les pido que hagan los esfuerzos de integrar a esta ruta lo que ya existe en varias partes de la región…”

Bajo el sol inclemente del mediodía se continuó con la ceremonia y la siguiente intervención estuvo a cargo de Antonio Oyarzo, ex Preso Político de Isla Riesco en Colliguay, quien explicó, de manera sintética, cómo fue construido y cuál era la dinámica de funcionamiento de este Campo de Prisioneros, expresando:

Desde este lugar hay como 7 kilómetros hasta donde está la puerta de acceso al fundo donde funcionaba el campo de prisioneros. Es una propiedad privada que al parecer pertenece a la familia Matte , quienes en concomitancia con la Infantería de Marina facilitaron los  terrenos en donde se construyó un Campo de Concentración con “mano de obra” del Buque Lebu. Vino una brigada involuntaria de prisioneros del Lebu a levantar el recinto. Quienes primero lo habitamos veníamos de la Academia de Guerra, del Silva Palma, de le Ex Cárcel, y también del Lebu. Acá llegamos aproximadamente en la primera semana de diciembre de 1973 y permanecimos acá hasta abril, mayo del 74. Era un lugar en donde estábamos completamente alejados de la civilización. Los Infantes de Marina lograron en un primer momento desorientar a la población, a los medios de comunicación, a los familiares, al denominar a este lugar como “Isla Riesco”. Isla Riesco es un lugar que queda en el sur del país, por lo tanto nosotros pensamos en un primer momento que iríamos para allá. Pero cuando llegamos físicamente a este lugar y observamos el cerro La Campana, ya sabíamos que estábamos en esta región. La forma de comunicación que teníamos con nuestros parientes era un camión blindado que cuando a los marinos  se les antojaba, viajaba desde la calle Uruguay con los pertrechos de los familiares.

Nos traían además una tarjeta con una notita de nuestros familiares, que era censurada, y nosotros acá teníamos la posibilidad de responderles y si a los tipos no les gustaba nuestra respuesta, la rompían frente a nosotros. Acá estuvieron un grupo de unos 38 Marinos Constitucionalistas y los Infantes de Marina a ellos le tenían una bronca mayor. En la jerga militar está esto de los “picaderos”, que es cuando castigan a las personas. A nosotros acá nos hacían cantar la Canción Nacional varias veces en el día y en una ocasión, a mediodía, cuando estábamos preparando una actividad y nos hacen cantar, un Infante de Marina a cargo del lugar observa que un compañero suplementero de Limache, el compañero Suárez , no estaba entonando la Canción Nacional y le dieron una golpiza tremenda. Una vez también subió el famoso Coronel Pedro Espinoza, que estaba a cargo de la Oficina Nacional de Detenidos.                                                                                                                            

Este era un campo de concentración tal cual como en las películas, con campos minados, torres de vigilancia con ametralladoras punto treinta, alambradas. Después de unos meses este campo se cerró y nos trasladaron a otro lugar llamado “Melinka”, en Puchuncaví, que es otro de los lugares que vamos a rescatar como Sitio de Memoria. El 10 de diciembre iremos al sector de Las Coimas, en Cabildo, a inaugurar otro Memorial. En la Ex Cárcel se va a hacer los mismo y también en la playa de La Ballena, donde fue encontrada la compañera  Marta Ugarte”.

A medida que se desarrollaba el acto y se escuchaban los testimonios de sobrevivientes, la ceremonia fue adquiriendo un carácter cada vez más emotivo. Carolina Arce manifestó su satisfacción, orgullo y agradecimiento a todos y todas las presentes en este momento tan significativo, ya que era “un sueño cumplido”, convocando a Eduardo Morris y Gabriela Palleras, integrantes de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, a descubrir el Memorial, acción que se realizó mientras los asistentes aplaudían en señal de reconocimiento y respeto.

En la parte inferior derecha del Memorial hay una plaquita, cuyo contenido fue leído por Carolina. Allí está escrito:

“A 7 kilómetros de este memorial, desde diciembre de 1973, hasta abril de 1974, entre alambres de púas, campos minados, torres de vigilancia, ametralladoras e infantes de marina, se mantuvo prisioneros a trabajadores del campo, de las minas, de la pesca y las industrias de esta región; a marinos constitucionalistas, dirigentes de organizaciones políticas, sindicales, vecinales y estudiantiles; a profesores universitarios, secundarios y de educación básica; a intelectuales y artistas. Una mancha histórica, una infamia, que los militares y civiles dueños de estas tierras deben reparar para recuperar una patria digna e inclusiva. Noviembre 2017”

Continuando con la ceremonia, hizo uso de la palabra, Leandro Silva, el artista creador de la obra de arte-memoria “La Enredadera”. En su intervención manifestó:

“Me siento muy orgulloso de ser parte de este hermoso proyecto. Esta obra me motivó de forma increíble, me llevó a explorar ese pasado reciente, que está ahí, pero no puede emerger. Hay muchas fuerzas que están ahí ocultándolo. Mi enredadera es ese brote que con fuerza va a salir de la madre tierra y va a envolver a la sociedad y la va a llevar a tener conciencia. Este memorial está al servicio de la sociedad y quiero que sea un testimonio, una reparación, un hito que todos debemos cuidar para que siga creciendo, para construir una Ruta de la Memoria justa, sana y que reconozca también todo lo que está pendiente en materia de Derechos Humanos.”

Después de la intervención del Profesor Silva, las y los asistentes se acercaron a colocar claveles rojos sobre la enredadera, lo que se tradujo en un momento de gran emotividad.

Dos ex integrantes del FASIC y activas luchadoras por la defensa de los derechos humanos durante la dictadura, mientras se depositaban los claveles sobre el Memorial comentaron lo siguiente respecto de este momento tan especial y significativo que se estaba viviendo: Maria Edith Jofré expresó que  “ Para decirlo en dos palabras, creo que estos memoriales quieren expresar que en Chile nunca más se vuelvan a vivir los horrores que vivimos durante la dictadura.” Y la compañera Delia Ateaga, por su parte agregó: “Para nosotros estos claveles representan el brote de la memoria, y esta memoria debe ser recogida por los jóvenes, que representan los nuevos brotes que deben seguir luchando por el rescate de la memoria histórica y el respeto de los derechos humanos.”

Ambos comentarios, a mi modo de ver, sintetizan y reflejan muy bien el significado que tiene el rescate de la Memoria Histórica a través de la instalación de Memoriales los que, en las más diversas formas de gestación y expresión, van extendiéndose como enredaderas  a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.