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Solo 30% de quienes se inscribieron para la PSU en el sector municipal, quedó seleccionado

16/01/2019  

Fuente: La Tercera

Sistema de admisión muestra nuevamente profundas brechas socioeconómicas y expertos llaman a considerar este factor en la discusión sobre los cambios al modelo de acceso.

El año pasado, más de 290 mil personas se inscribieron para dar la PSU, el instrumento exigido para postular a alguna de las 41 universidades del Sistema Único de Admisión (SUA). De ellos, casi 108 mil eran de colegios municipales o estatales (Servicios Locales de Educación), pero luego de tener sus resultados y postular, poco más de 32 mil resultó finalmente seleccionado en estos planteles.

Ese 30% contrasta con los 66 mil estudiantes de colegios particulares subvencionados que fueron admitidos, y que representan el 43,5% de quienes se inscribieron para rendir el test en su sector, y queda muy por debajo de la situación de los más de 24 mil jóvenes de colegios particulares pagados que quedaron en las universidades, y que equivalen al 79% de quienes se inscribieron en la PSU en su sector.

Esa es la situación “actualizada” de las brechas educacionales que se evidencian en el actual proceso de admisión, luego de que ayer el SUA y el Demre de la U. de Chile informaran a los jóvenes el resultado de sus postulaciones, y que a nivel global muestra que 124.451 personas quedaron seleccionadas, lo que representa un crecimiento del 3%.

La brecha entre la educación pública y la pagada también queda explícita al comparar el volumen que representa cada sector: mientras la educación municipal y estatal reúne al 37% de la educación escolar y sumó al 27% de quienes fueron seleccionados, la educación particular pagada, que equivale al 9% del sistema escolar, tiene al 20% de los seleccionados.

Ariel Ramos, investigador de Educación 2020, explica que más que el tipo de dependencia, lo que hay detrás de las brechas son “las diferencias socioeconómicas de los jóvenes, porque el sector particular pagado atiende solo a estudiantes de quinto quintil (el más rico), y eso es lo que refleja la prueba”.

“Lo que se está evaluando, finalmente, es cuanto pudo pasar los contenidos revisados, pero también se mide el capital cultural de la familia y el entrenamiento para dar la prueba, con preuniversitarios. Y todo eso es una carga para los estudiantes que están más desfavorecidos”, agrega Ramos.

Cómo atacar la brecha

Estas brechas socioeconómicas, que tienen una expresión educacional, son un problema histórico sin resolver, que también será parte de la discusión de los cambios a la PSU y del nuevo sistema de acceso que se diseñará. ¿Cómo se puede revertir el fenómeno? Los expertos creen que hay iniciativas que pueden contribuir a eso.

Andrés Bernasconi, director del Centro de Justicia Educacional de la U. Católica, plantea que la existencia del ranking y las notas de enseñanza media (NEM), que son los otros instrumentos que se usan junto a la PSU para seleccionar a los jóvenes, representan un avance, “pero son un paliativo insuficiente para lograr una admisión más equitativa, por lo que sería bueno seguir profundizando mecanismos de admisión especial, como el programa PACE y otros instrumentos de inclusión”.

Entre estos últimos, Bernasconi dice que “se podrían considerar un conjunto más amplio de características, que no solo sean el rendimiento académico del estudiante, como el liderazgo en proyectos sociales o religiosos, las actividades extraprogramáticas, el curriculum, la historia de vida y la motivación, que es el modelo de talentos de inclusión de la UC”.

Y Ariel Ramos plantea que es necesario intervenir el sistema escolar, “impulsando políticas efectivas que mejoren la calidad de las escuelas, porque las reformas se han centrado en cosas estructurales, pero tenemos que entrar al área chica”.

Respecto al sistema de admisión, dice que se podrían disminuir los contenidos de la PSU, pues “hay estudios del Demre que dicen que no hay tanta diferencia al reducir contenidos hasta los de 2° Medio”, o hacer más pruebas por año, ya que “hay altas consecuencias por tener que rendir, en dos días, las pruebas que deciden tu éxito en el sistema”.

Carreras demandadas

Este año, Ingeniería y Ciencias en la U. de Chile tuvo 3.914 postulaciones, siendo la carrera más requerida del país, al igual como ocurrió el año pasado. Esa casa de estudios tiene a cinco programas entre los 30 con más postulaciones. Y en general, los programas de la salud, Derecho y las ingenierías son los más demandados.

Pero en esta ocasión, llamó la atención el ingreso de Psicología, de las universidades Andrés Bello, Autónoma y de Concepción, que quedaron entre las más demandadas, lo que no ocurrió en el proceso anterior (ver infografía).

En tanto, Medicina fue la carrera con el puntaje de corte más alto (798,3 puntos promedio PSU), y destacaron Física y Bioquímica, que se posicionaron entre los programas con mayores puntajes de corte.

Ahora, sigue el proceso de matrículas, que comienza hoy y se extenderá hasta el jueves 17 de enero. Es importante que quienes hayan sido seleccionados, se matriculen en este período, porque de lo contrario, quedarán en lista de espera.

Pero luego viene un segundo período de matrículas, entre el 18 y 24 de enero, mientras que entre el 15 y el 24 de enero habrá un período de retracto.