Tejas Verdes y Rocas de Santo Domingo: vida después de la muerte

Supieron que estaban en Rocas de Santo Domingo por el bramar del mar, por la arena, por ese olor a salinidad y océano. Esta vez, sin embargo, el viaje para todos y todas fue forzado, violento, cautivo. El mismo mar que los hizo felices de niños/as terminaría siendo la tumba para muchos. Nadie olvida estos lugares. Ese tipo de dolor es imborrable. Fractural, según narran sobrevivientes. Tejas Verdes es un campo de prisioneros que funcionó al interior del Regimiento Nº 2 de San Antonio. Hoy, quienes no lo vivimos, sabemos de estos lugares gracias al trabajo de la Fundación por la Memoria de San Antonio y de colectivos que se agrupan en torno a la Mesa de Cultura, Derechos Humanos y Memoria, organización que ha levantado una Ruta que, progresivamente, ha ido situando y resignificando aquellos lugares de la Región de Valparaíso que la dictadura cívico militar utilizó como centros de detención, tortura y desaparición (Liceo Matilde Brandau de Ross, Valparaíso; Isla Riesco, Colliguay; Base Aéreo Naval, El Belloto; Las Coimas, Putaendo; Ex cárcel Pública de Valparaíso, hoy Parque Cultural de Valparaíso; Playa La Ballena, en homenaje a Marta Ugarte; Melinka, Puchuncaví; Ex cuartel Silva Palma, Valparaíso; Tejas Verdes, San Antonio; Ex cárcel de mujeres en Valparaíso y San Felipe).

De algún modo, narra un sobreviviente, librarse de la tortura y el exterminio es volver a vivir. Y en ese nuevo habitar, estos hombres y mujeres resguardan una historia imposible de desaparecer.

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