Los esplendores mistralianos: Gabriela, poeta y maestra de provincia

Pensar, sentir, elucubrar y llevar a la materia ese particular encuentro con la vida para las que vienen. Asombro, mágico hallazgo, semilla que encuentra en la biblioteca y en los libros su almácigo. Ese fue el esplendor que llevo a la poeta Gabriela Mistral a crear y luego, a despojarse de un legado poético y didáctico para la comunidad. Con cuatro años de escolaridad formal, comenzó a ejercer como maestra en la provincia, la que a lo largo de su vida llevó consigo pese a encontrarse recorriendo todo el mundo. Ni los codos de las grandes personalidades del arte, la literatura y la política suscitaron el olvido por las niñas y los niños de las tierras menos privilegiadas. La biblioteca que le abrió ese mundo laico y humanista la mantuvo viajando por distintos mundos, donde el Taoísmo, Nietzsche, el Antiguo Testamento, la Teosofía, el Budismo y el Ocultismo, entre otras enseñanzas, nutrieron como fractales su forma de observar y concebir el mundo. Así, la conexión entre la educación y la espiritualidad sienta las bases de su forma de aproximarse a la vida, el método mistraliano. Desde ahí, el trabajo de Gabriela versa sobre los poderes de la poesía y la creación, la observación, contemplación y experimentación sensorial con las materias que componen el territorio al momento de aprender, dejando para el aula el conocimiento teórico y encontrando en la naturaleza el conocimiento práctico. Rondas que trascienden el juego, una religiosidad que busca unirnos a través de las manos latinoamericanas. Grandes, pero sobre todo pequeñas: Desde muy joven, a Gabriela le preocupó el acceso de niñas, niños y jóvenes a la educación, a conocer el mundo próximo y el mundo lejano. No por nada insistió en el rol del cine, la radio y la televisión para acercar lo incógnito. Esta faceta de la vida de Gabriela, que permeó profundamente su búsqueda constante en torno a los aprendizajes de niñas y niños ha inundado los hallazgos de la investigación “Los Esplendores”, impulsada por Breno Donoso Betanzo y enriquecida con las aportaciones de distintas especialistas e investigadoras/es. Son estas indagaciones las que viajan hacia lo esencial y se oponen a los imaginarios comúnmente construidos por los medios de comunicación en torno a la figura de la Premio Nobel de Literatura 1945, insistencias en torno a la espectacularización y el énfasis en las etiquetas. Lo de Gabriela era distinto, miraba hacia la trascendencia de las y los seres, la religiosidad en tanto vínculo de la comunidad, un lazo innato, una parte de nuestra capacidad de estar en el mundo.

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